...a través de Bertha Dudde - 12.10.1962
BD 8297 La justicia de Dios …

Es indiscutible que Mi justicia no puede eludirse; de lo contrario, no podría ser llamado perfecto … Sin embargo, esta justicia se satisfizo a través del hombre Jesús, quien Me ofreció el sacrificio más duro que jamás haya hecho o hará un ser humano en la Tierra, pues Él estaba totalmente libre de pecado y tomó sobre Sí los pecados de toda la humanidad para expiarlos. No se vio afectado por las consecuencias de sus propios pecados, sino que voluntariamente cargó con todo el peso de los pecados de la humanidad. Él sufrió indescriptiblemente y murió la muerte más agonizante en la cruz por amor a la humanidad.

Vosotros debéis considerar esto, vosotros que creéis que los seres humanos mismos deben expiar su propia culpa, pues ningún ser humano es capaz de ello, ya que rodo pecado es una transgresión contra el amor, contra Mí Mismo, incluso si se comete contra el prójimo… Vosotros, los humanos, también podríais contribuir ofreciéndoos en la Tierra la oportunidad de reparar la injusticia cometida, y para ello vosotros mismos sois afligidos por males de toda clase, que son las consecuencias de vuestro estilo de vida o acciones pecaminosas, que os sobrevienen para que vosotros mismos reconozcáis de qué manera habéis transgredido contra Mí o contra vuestro prójimo.

Pues debéis llegar a la cognición de vuestra culpa para llevarla a Jesucristo bajo la cruz, Que solo entonces puede perdonar vuestros pecados, si se Lo pedís vosotros mismos. Y debéis considerar todas las desgracias, todos los golpes del destino que os sobrevengan como un medio educativo, un medio a través el cual debéis llegar al autoconocimiento, para que os apartéis voluntariamente del mal y, en la medida de lo posible, repararlo … es decir, ya expiáis vuestros pecados en la Tierra … de modo que no tengáis que sufrir tormentos extremos en el más allá hasta que allí os llegue el autoconocimiento.

Jamás alcanzaréis la salvación sin Jesucristo, precisamente porque solo Él puede expiar vuestra culpa, ya sea la culpa original de vuestra antigua apostasía de Dios o los pecados cometidos en la vida terrenal, pues incluso por estos debéis pedir perdón a Jesucristo, puesto que no podéis expiar vuestra culpa por vosotros mismos, por mucho sufrimiento que tengáis que soportar en la Tierra o en el reino del más allá … Tenéis que encontrar el camino hacia Jesucristo, debéis recorrerlo para que se os abran las puertas del Reino de la luz.

Que las consecuencias de una culpa recaigan una y otra vez sobre vosotros, los humanos, es una ley divina, pero no os redime de ella, por mucho que sufráis. Más bien tiene siempre un valor educativo, para que un día podáis emprender el camino hacia la cruz … hacia Jesús, Quien solo expió toda culpa a través de Su obra de Redención. Debéis recordar siempre que cada ser humano crea su propio estado en el que se encuentra, que su desdicha, su difícil situación vital han sido causadas por el libre albedrío del alma misma .. Que se encuentra en la más extrema distancia a Dios a través de su culpa de pecado, para la cual ella misma es responsable … eso también debe suponerle un estado desafortunado, pero que ella misma puede cambiar, lo que de nuevo tiene que hacer su libre albedrío.

Ahora en el tiempo del fin hay muchas almas encarnadas como seres humanos cuyo grado de madurez es uno muy bajo, pero que el tiempo que se ha establecido para su liberación de su forma ha expirado, y esta inmadurez de las almas a menudo se manifiesta a través de acciones contrarias a Dios … y así la pecaminosidad de los seres humanos también es inusualmente grande, lo que también requiere condiciones de vida difíciles y diversas formas de purificación, que son inexplicables para el ser humano espiritualmente inconsciente y le hacen dudar de Mí amor y justicia o suponer erróneamente que almas inmaduras han sido traslados de vuelta a la Tierra …

Pero estas son encarnaciones de almas que ha pasado por la creación de la Tierra y que no han alcanzado un alto grado de madurez, pero que aún pueden liberarse de todas las formas en la vida terrenal, porque solo necesitan refugiarse en Jesús, Quien los ayudará en toda debilidad, Quien puede fortalecer su voluntad si tan solo se dirige hacia Él …

Pero también a esas almas se les deja la libertad en su querer y pensar, aunque Yo emplearé los mejores métodos de educación para ganármelas antes del fin. No se puede negar que ahora también se encuentran bajo una presión inusual por parte del Príncipe de las Tinieblas y sus seguidores, pero Yo también Me interpongo obviamente en su camino, pero debo dejar que sean ellas mismas quienes decidan a que Señor eligen. Y tal será su estado cuando haya llegado el fin … O alcanzarán la vida o volverán a quedar entregados a la muerte por largo tiempo …

Amén